Parte I
Corriente Positivista
Esta corriente de pensamiento filosófico es muy
utilizada en la presentación de trabajos de grado y tesis de investigaciones
educativas, cuando se trata del método cuantitativo. Es un sistema
filosófico basado en la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos
naturales, en el cual la metafísica y la teología son sistemas de conocimientos
imperfectos e inadecuados. El término positivismo fue acuñado por primera vez
por el filósofo y matemático francés del siglo XIX, Augusto Comte. Pero algunos
de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Hume, al
filósofo francés Saint Simon y filósofo alemán Emmanuel Kant. El positivismo
por sus bases empíricas rechaza todo lo que no se pueda comprobar desde la
óptica humana y el hombre cada vez más acostumbrado a la técnica y a la manera
de mostrar las cosas, a través de laboratorios e investigaciones, se hace más
inverosímil ante las tesis del pensamiento y las especulaciones.
Sus principales representantes son:
Augusto Comte: Nació en Montpellier en 1798 y murió en
París en 1857. Sus obras más destacadas fueron "Curso de filosofía
positiva", "Sistema de política positiva o tratado de la sociología
que instituye la religión de la humanidad", "Discurso sobre el
espíritu positivo", entre otras. Comte afirma que “todo enunciado o
proposición que no se corresponda al simple testimonio de un hecho, no encierra
ningún sentido real e inteligible". Comte eligió la palabra
positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia constructiva
que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó
por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través
del conocimiento científico y por esta vía del control de las fuerzas
naturales. Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el
gobierno (o programa de conducta individual y social), más tarde fueron
unificados por Comte en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual
la humanidad era el objeto de culto. Por lo anterior muchos de sus discípulos
rechazaron aceptar este desarrollo religioso porque parecía contradecir la
filosofía positivista original.
Saint Simon: Nació en París en 1760 y murió en 1825,
entre sus obras destacan "El sistema industrial" (1821-1823),
"Catecismo de los industriales" (1824), "Nuevo
cristianismo" (1825). El pensamiento de Simon es una doctrina socialista,
basada en las teorías del Conde Saint Simon, según la cual cada uno ha de ser
clasificado según su capacidad y remunerado según sus obras". Considera
que hay dos tipos de épocas en la historia: 1) Las críticas: son necesarias
para eliminar las fosilizaciones sociales. 2) Las orgánicas: en las cuales el
hombre no es una entidad pasiva dentro del acontecer histórico, sino que
siempre trata de descubrir modos de alterar el medio social dentro del cual
vive, dichas alteraciones se imponen como indispensables para el desarrollo de
la sociedad cuando funciona ésta según normas no correspondientes. "No se
puede decir en absoluto que existen normas sociales convenientes a toda
organización humana; lo que para una época puede ser adecuado, para otra no.
Así sucede para con la sociedad industrial moderna".
Para Saint Simon es engañoso suponer que las clases
deben ser niveladas o que deben mantener la estructura de anteriores épocas,
durante las cuales dependía de la jerarquía, pero se mantenía cuanto menos en
lo que concierne a la moral y a las creencias religiosas, una cierta igualdad.
Dice que esta igualdad es imposible: "la moral y los sistemas de ideas
deben ser diferentes para cada una de las clases fundamentales de la nueva
sociedad industrial moderna".
Referente a la religión, plantea un sistema llamado
"Nuevo Cristianismo" en el cual el núcleo fundamental era la idea de
fraternidad, que conducía a la concepción de una sociedad mundial libre, es
decir, una sociedad universal continuamente dedicada a la producción y en la
cual la Iglesia pudiese ser sustituida por el taller.
John Stuart Mill: Nació en Londres en 1806 y murió en
1873. Crea (junto a su padre) el radicalismo filosófico y se propuso
explicar los mecanismos mentales de todas las supersticiones entre
las que incluyeron al cristianismo, la cual consideraban el enemigo mayor de la
moralidad. Entre sus más destacadas están: "Principios de economía
política y utilitarismo", "Filosofía de las ciencias y métodos",
"Autobiografía", "Sistema de lógica racionativa e
inductiva", "Sobre la libertad", "Augusto Comte y el
positivismo", "Naturaleza y utilidad de la religión".
Establece cuatro reglas para averiguar los
antecedentes de los fenómenos:
- La concordancia, la cual consiste en la
observación de un fenómeno y su circunstancias antecedentes, si las
cambiamos todas menos una y el fenómeno sigue dándose, la conclusión es
que esta última circunstancia es la causa del fenómeno observado.
- La diferencia, si suprimimos una circunstancia
antecedente y, como consecuencia, desaparece el fenómeno, podemos afirmar
que tal antecedente es la causa del fenómeno.
- Los Residuos, llegado el caso que conozcamos
la causa de una parte del fenómeno, debemos considerar que el resto del
fenómeno se debe a causas desconocidas aún.
- La variaciones Concomitantes, consiste en
partir de los hechos y, mediante el uso de la inducción, llegar al
establecimiento de las leyes físicas; es decir, cuando un fenómeno varía
en función de otro, podremos afirmar que de tal fenómeno es efecto del
segundo.
Mill es considerado como un empirista lógico, puesto
que funda su ciencia social en la voluntad y la creencia, toma el egoísmo como
el principal motor de las relaciones humanas, considera los valores religiosos
como simple colaboración, en los que la marcha del hombre va en la búsqueda
moral. También es un utilitarista práctico, el cual tiene como lema favorito el
aumento del placer y la disminución del dolor. Afirma que el hombre ante las
necesidades materiales descubre que no existen soluciones espirituales, sino
que esas soluciones se encuentran en la sociología. La lógica la declara como
una ciencia de prueba, lo mismo que a la psicología como ciencia moral.
"La observación y la experimentación, por profunda que sea, no puede conducirnos
al conocimiento absoluto de los fenómenos. Hay que partir, por tanto, de un
cierto relativismo cognoscitivo".
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