domingo, 30 de marzo de 2014

PISO FILOSÓFICO EN EL QUE SE SUSTENTA LA INVESTIGACION EDUCATIVA

Parte I
Corriente Positivista
   Esta corriente de pensamiento filosófico es muy utilizada en la presentación de trabajos de grado y tesis de investigaciones educativas, cuando se trata del método cuantitativo. Es un sistema filosófico basado en la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos naturales, en el cual la metafísica y la teología son sistemas de conocimientos imperfectos e inadecuados. El término positivismo fue acuñado por primera vez por el filósofo y matemático francés del siglo XIX, Augusto Comte. Pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Hume, al filósofo francés Saint Simon y filósofo alemán Emmanuel Kant. El positivismo por sus bases empíricas rechaza todo lo que no se pueda comprobar desde la óptica humana y el hombre cada vez más acostumbrado a la técnica y a la manera de mostrar las cosas, a través de laboratorios e investigaciones, se hace más inverosímil ante las tesis del pensamiento y las especulaciones.
   Sus principales representantes son:
   Augusto Comte: Nació en Montpellier en 1798 y murió en París en 1857. Sus obras más destacadas fueron "Curso de filosofía positiva", "Sistema de política positiva o tratado de la sociología que instituye la religión de la humanidad", "Discurso sobre el espíritu positivo", entre otras. Comte afirma que “todo enunciado o proposición que no se corresponda al simple testimonio de un hecho, no encierra ningún sentido real e inteligible".  Comte eligió la palabra positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico y por esta vía del control de las fuerzas naturales. Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el gobierno (o programa de conducta individual y social), más tarde fueron unificados por Comte en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Por lo anterior muchos de sus discípulos rechazaron aceptar este desarrollo religioso porque parecía contradecir la filosofía positivista original.
   Saint Simon: Nació en París en 1760 y murió en 1825, entre sus obras destacan "El sistema industrial" (1821-1823), "Catecismo de los industriales" (1824), "Nuevo cristianismo" (1825). El pensamiento de Simon es una doctrina socialista, basada en las teorías del Conde Saint Simon, según la cual cada uno ha de ser clasificado según su capacidad y remunerado según sus obras". Considera que hay dos tipos de épocas en la historia: 1) Las críticas: son necesarias para eliminar las fosilizaciones sociales. 2) Las orgánicas: en las cuales el hombre no es una entidad pasiva dentro del acontecer histórico, sino que siempre trata de descubrir modos de alterar el medio social dentro del cual vive, dichas alteraciones se imponen como indispensables para el desarrollo de la sociedad cuando funciona ésta según normas no correspondientes. "No se puede decir en absoluto que existen normas sociales convenientes a toda organización humana; lo que para una época puede ser adecuado, para otra no. Así sucede para con la sociedad industrial moderna".
   Para Saint Simon es engañoso suponer que las clases deben ser niveladas o que deben mantener la estructura de anteriores épocas, durante las cuales dependía de la jerarquía, pero se mantenía cuanto menos en lo que concierne a la moral y a las creencias religiosas, una cierta igualdad. Dice que esta igualdad es imposible: "la moral y los sistemas de ideas deben ser diferentes para cada una de las clases fundamentales de la nueva sociedad industrial moderna".
   Referente a la religión, plantea un sistema llamado "Nuevo Cristianismo" en el cual el núcleo fundamental era la idea de fraternidad, que conducía a la concepción de una sociedad mundial libre, es decir, una sociedad universal continuamente dedicada a la producción y en la cual la Iglesia pudiese ser sustituida por el taller.
John Stuart Mill: Nació en Londres en 1806 y murió en 1873. Crea (junto a su padre) el radicalismo filosófico y se propuso explicar  los mecanismos mentales de todas las supersticiones entre las que incluyeron al cristianismo, la cual consideraban el enemigo mayor de la moralidad. Entre sus más destacadas están: "Principios de economía política y utilitarismo", "Filosofía de las ciencias y métodos", "Autobiografía", "Sistema de lógica racionativa e inductiva", "Sobre la libertad", "Augusto Comte y el positivismo", "Naturaleza y utilidad de la religión".
    Establece cuatro reglas para averiguar los antecedentes de los fenómenos:
  • La concordancia, la cual consiste en la observación de un fenómeno y su circunstancias antecedentes, si las cambiamos todas menos una y el fenómeno sigue dándose, la conclusión es que esta última circunstancia es la causa del fenómeno observado.
  • La diferencia, si suprimimos una circunstancia antecedente y, como consecuencia, desaparece el fenómeno, podemos afirmar que tal antecedente es la causa del fenómeno.
  • Los Residuos, llegado el caso que conozcamos la causa de una parte del fenómeno, debemos considerar que el resto del fenómeno se debe a causas desconocidas aún.
  • La variaciones Concomitantes, consiste en partir de los hechos y, mediante el uso de la inducción, llegar al establecimiento de las leyes físicas; es decir, cuando un fenómeno varía en función de otro, podremos afirmar que de tal fenómeno es efecto del segundo.
   Mill es considerado como un empirista lógico, puesto que funda su ciencia social en la voluntad y la creencia, toma el egoísmo como el principal motor de las relaciones humanas, considera los valores religiosos como simple colaboración, en los que la marcha del hombre va en la búsqueda moral. También es un utilitarista práctico, el cual tiene como lema favorito el aumento del placer y la disminución del dolor. Afirma que el hombre ante las necesidades materiales descubre que no existen soluciones espirituales, sino que esas soluciones se encuentran en la sociología. La lógica la declara como una ciencia de prueba, lo mismo que a la psicología como ciencia moral. "La observación y la experimentación, por profunda que sea, no puede conducirnos al conocimiento absoluto de los fenómenos. Hay que partir, por tanto, de un cierto relativismo cognoscitivo".

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